jueves, 8 de diciembre de 2011 0 comentarios

F.O.R.J.A. Frente al partido socialista argentino


F.O.R.J.A. Frente al partido socialista argentino (...)Para todos aquellos que no estén al tanto de los medios de que el imperialismo se ha valido para dominarlos, los socialistas son algo así como las vestales, los puros de la política argentina. Ellos parecen ser los líricos de la reivindicaciones populares, los incontaminados en los mil negociados de la politiquería...
El PS es un partido extranjero y vincula la curva de su crecimiento y decadencia a la de la inmigración. El socialismo padece del mismo mal que nuestro “nacionalismo”. Y es que corresponde a un método mental común. Pretende excluir la realidad para cambiarla en lugar de comprenderla y superarla.

Jamás el socialismo argentino fue contra el interés británico. El socialismo, continuando a Juan B. Justo, fue adversario de las expropiaciones. Después de 1945 cuando se nacionalizaron las empresas extranjeras acusaron al Estado de “totalitario” y opresor de la persona humana.

Cuando se aumentaron los salarios, se inició una política social sin antecedentes en la Argentina asociada al desarrollo de la industria y la defensa de la soberanía nacional, se llamó a tales medidas demagógicas o fascistas. Y una vez más marchó el socialismo junto al imperialismo y junto a la clase terrateniente.

FUENTE: Juan José Hernández Arregui - LA FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA NACIONAL (1930 – 1960).

miércoles, 7 de diciembre de 2011 0 comentarios

EL MILITANTE, Por/ Roberto Surra


Roberto Surra

Él no está por interés comercial, él no se alquila. Él cumple, sencillamente cumple.

Él sabe lo que es volver de madrugada, llevando encima el popurri colorinche de cientos de gotas de pintura. A él alguna vez le dolieron las manos arrugadas de engrudo cuando el frío salió con él y se mantuvo firme a su lado a lo largo de alguna pegatina.

El volvió (y vuelve) casi siempre tarde, cuando los chicos duermen, cuando ella (su compañera, su esposa, su madre), lo está esperando con el plato de humilde guiso caliente y el beso reparador. Y él sabe también de a ratos lo que es comer solo, porque bueno... ya es demasiado tarde y no vale la pena, quedate en la cama que yo como y voy...

Él a veces regresa temprano, y los vecinos se asombran de verlo; lo miran y lo señalan con el dedo: "ahí va el peronista" y lo que va ahí, en realidad no es sólo el peronista, sino además, "El Militante".

Él habla de política en todas partes. Él es el que vende las rifas y el que invita a una peña. Él es el que convoca a una charla de doctrina, y el que a veces (digámoslo) hasta llega a aburrir, ya que el que no milita, no lo entiende, lo ve como un "personaje", aunque él en realidad él no quiera serlo.

El militante defiende al peronismo en todas partes, en todo momento. Sabe que tal o cual dirigente es un chanta, y lo afirma: En la Unidad Básica; en el Sindicato; cuando habla con otro peronista. Pero atención: en las reuniones familiares, por ejemplo, o en el colectivo, o en cualquier otro lugar donde un "contra" le critique a ese dirigente, saca la espada y pelea, pelea y lo defiende como si fuera un hermano, y lo hace porque de esa manera está defendiendo al peronismo, dado que al contra poco le importan nuestros dirigentes, lo que verdaderamente les duele es el peronismo.

El militante compra la tela, y por lo general es su madre, o su esposa, o su hermana quien hace la bandera. A él se le ocurren las consignas, es él el que llega con su orquesta bochinchera individual (bombo, garganta y corazón) y pone ritmo y color en cada acto peronista. Él mantiene viva la fuerza de nuestro movimiento, él organiza la misa por los caídos, los que fueron como él, y él sabe (¡si lo sabrá!) que quizá algún día, él, sea como ellos.

El militante es una mezcla de abeja y de juglar, que trabaja y trabaja, a veces en voz alta, a veces en silencio, narrando historias, organizando algo, arrimando su granito de arena a la gran construcción de nuestra Patria. Él todo lo hace por amor, quiere que su pibe se llame Juan Domingo (por amor al General). A su piba le puso María Eva (por amor a Ella), y sé de muchos que a la nena le pusieron María Eva Isabel, porque ésa es la síntesis del amor del General. Sí, el militante todo lo hace por amor y él sabe de la ingratitud. A él lo acusan: "Vos andás detrás de algo; "Dale, ¿en qué curro andás?". "¿Y, te acomodaste?". Y él no responde. Él sigue, ¡con bronca! Y a veces se enoja, ¡brama, putea! porque él no quiere nada "raro" es más, él "pierde" siempre, si de dinero se trata.

Es el que compra las rifas, paga el café, viaja, paga el colectivo, es el que pierde las horas extras, él es el que pone para "sacar el volante", para comprar negro humo, para las brochas, la cal, para pagar el local, y si alguien lo pecha, él saca y da. El militante es el arquetipo del voluntario. Todo lo da a cambio de la satisfacción del deber cumplido. Es como el hornero; canta y trabaja, construye y canta.

Cuando llame a su casa, recíbalo con alegría, cuando lo vea por la calle no pase indiferente. El militante necesita de su afecto, porque aunque él no especula nunca y aunque no lo demuestra, a veces se siente solo, como usted ¿vio? y si bien él ya sabe que usted lo quiere, además necesita un cachito de afecto, y que de vez en cuando, además de quererlo, usted, compañero, se lo diga...

martes, 6 de diciembre de 2011 0 comentarios

FORJA y la emancipación Latinoamericana


(...) El proceso histórico argentino en particular y latinoamericano en general revelan la existencia de una lucha permanente del Pueblo en procura de su soberanía popular para la realización de los fines emancipadores de la revolución americana contra las oligarquías como agentes del imperialismo en su penetración económica, política y cultural que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América...

Todos los problemas de nuestra emancipación continental serán resueltos sobre las bases perdurables, sólo cuando nuestros países se gobiernen por sus Pueblos, no por sus oligarquías, haciéndose efectivo el vínculo natural que los liga a su destino. Soberanía popular y programa de nuestra América. He ahí, como dijera Yrigoyen, el gran programa de nuestra defensa común y la única posibilidad de las fecundas determinaciones de la Justicia Social.

Patria, Pan y Poder al Pueblo.

FORJA

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